Crónica del concierto de ANNABEL LEE y ALISON DARWIN en La Nau Bostik (17/04/21)

Un lugar, un centro cultural reformado para hacer cultura, eso que tanto necesitamos y que tanta falta hace por el bien de la sociedad. Y como protagonistas de la defensa de esta palabra tan bonita llamada Cultura, saltaron al escenario de La Nau Bostik, Anabel Lee y Alison Darwin que dieron lo que se tiene que dar para alegrarnos en estos momentos de pandemia y en los que por el momento, tenemos que seguir sentaditos reprimiendo nuestra necesidad de saltar y bailar.

Texto y material gráfico: Héctor Fernández Martín
(Twt: @Hector_fm7; Ig: @hector_lahquenoeramuda7)
 
El no punk y el no indie, solamente la música y la energía de un nombre propio, y los chicos de Anabel Lee (del verbo leer y no como el apellido de una querida persona de una de las Coreas, en la cual mejor perderse en su Sur) empezaron a meter zurra. El sonido empezó acoplado, nada que no tuviera solución, gajes del oficio que lo llaman. Cuatro meses sin tocar llevaban… ¡Quién lo diría!
Después de una intro, nos preguntaban “Qué quieres de mí” y el público lo tenía claro, los querían a ellos y ellos, sobrios, querían dar espectáculo y lo hicieron.
“Un monstruo viene a verme”, y últimamente nos visitan muchos, pero cómo lo dominan ellos para que podamos salir otra vez a bailar, para que algún día cercano nos podamos volver a poner en pie. Habrá que aguantar y así podernos tomar esas rondas que nos deben en alguna “Plaza mayor”, y mandar lejos a base de guitarrazo, bajo y batería a los dramas que no nos sientan bien que ya nos “Sobran defectos”.
Había que evitar pasar “Tardes muertas”, cosa que estaban consiguiendo pues la temperatura iba subiendo e iba sobrando ropa y los pies de los asistentes aporreaban el suelo. Hasta que llegó el momento melodrama con “Quizá te espere (igual que ayer)” y “Cuando despiertas” ambos temazos entre la nostalgia, y un nuevo despegue, entre medias, “Terrores nocturnos” y “Comprada”, su particular versión del clásico de Marisol.
Y en una tarde así de vuelta a la música no podían faltar las sorpresas y subió al escenario Laura Skyline de Alison Darwin para compartir con todos nosotros la maravillosa “Cabezas de cartel” y, sí, lo habéis conseguido, estoy hablando de vosotros Anabel Lee. Su concierto iba finalizando y se dispusieron a hacer “La mejor canción del año” para acabar “Enchochado de ti” y, sí, “Deberías estar conmigo”, deberíais haber estado conmigo en estos dos conciertos.

 
Turno para los Alison Darwin y ruego que se difunda el ejército de darwiners para este grupo. Presentaban su último disco “Ficción y Realidad” y la realidad es que es un discazo llevado, a pesar de la acústica del recinto, muy bien al directo.
Al igual que sus compañeros de Anabel Lee, tuvieron algún que otro problema con el sonido, que arreglaron rápidamente para disponernos de un señor directazo.
Porque, para empezar, ya cayó uno de los bombazos que han perpetrado con “Ayer”, uno de sus primeros singles que ya está sonando en más de una playlist de Spotify. Le siguió “Dos caras” para los amantes del bajo (este en manos de Aleix). Prestad mucha atención a este tema, una obra para hacer caer todos los muros que separan ficción y realidad. Después de dos chutes de energía, vino una canción más pausada pero tremendamente desgarradora y, para ello, ahora le tocó el turno a Víctor de Anabel Lee subir de nuevo al escenario para cantar “Todo se derrumba” ¡Cómo nos gustan estas cosas en la música! La música debe ser cooperación, ayuda y no competición y lo de ayer fue un claro ejemplo de cooperación entre ambas bandas que nos lo hicieron pasar muy, pero que muy, bien. 
 
 
Perdón por el paréntesis, a veces me meto en jardines en los que en ocasiones me pierdo y en otras encuentro alguna “Flor de jazmín” de almas preciosas, como el alma de esta canción. Para cerrar está parte algo más “relajada” llegó “Miradas afiladas”, y digo relajada entre comillas porque es de una de esas canciones que van in crescendo y tienen un final apoteósico con una harmonía de energía brutal de batería, guitarra y bajo. Y, con esa fuerza que les distingue, recuperaron para el concierto “Her voice”, que podéis encontrar en su disco "Meaningless Sounds", y que es uno de esos temas en los que si no sabes inglés da igual, te aprendes la letra con tal de desgañitarte con ella. Y volvimos a "Ficción y realidad" con el tema que abre el álbum, “Conspiranoia”, una canción en la que el bueno de Josep Parra se multiplica, deja de tocar la batería a medias de la canción para agarrar una guitarra, hacer una melodía preciosa y volver a la batería para finalizar este tremendo temazo en el que, no, no hay que callarse y menos con el vozarrón de Laura.
 

Algunos no pudieron aguantar tener pegado su trasero a la silla (normal y lógico) y se elevaron en su sitio para dar rienda suelta a su energía y respetando, como no, las distancias de seguridad social y hacer un poco el mono, y más si te ponen a bailar con “Monos de feria”
El concierto iba finalizando y cada vez había menos “Gravedad”. Queríamos flotar y más con este hit que por cierto es la canción que ha elegido el Let’s Festival para dar la bienvenida a la edición de este año. Y necesitábamos bailar y que mejor que hacerlo con una “Danza Macabra” (tenemos que ensayar las palmadas aquí).
Cómo no… en la vida todo acaba y para despedirse tocaba calmar al personal y envolverse en la intimidad de una “Luna Rota” que es la que cerró el concierto y cierra su disco.
Anabel Lee... Alison Darwin... ¡fue un auténtico placer escucharos!