Otro año más diciendo que no vuelvo a subir la cuesta de Kobetas y otro año más que caigo rendido a los pies del BBK... ¿El culpable? Un británico canalla, chulo y muy, muy simpático que se metió en el bolsillo a la totalidad de la campa en los dos primeros minutos del show... El "puto" Robbie Williams... Y no lo digo yo, lo dijo él mismo...
Una crónica de Víctor M Bustamante
Aguantando estoicamente una lumbalgia que me ha impedido disfrutar como yo quería del festival y que llevaba meses planeando (la idea inicial era asistir las tres jornadas, pero la salud es lo primero), arribamos a tiempo de ver del proyecto personal del vallecano Marcos Crespo, o sea Depresión Sonora, uno de los nombres más imprescindibles y refrescantes del post-punk y la música independiente en español de los últimos años. Y no nos decepcionó en absoluto. Se cumplieron al 100% las previsiones que teníamos de cajas de ritmos mecánicas, líneas de bajo lo-fi muy marcadas, guitarras afiladas y sintetizadores melancólicos. Resonaron ecos de bandas míticas como Joy Division, The Cure o Décima Víctima, pero también el pulso de la música urbana y el DIY actual.
Daba cierta extrañeza verlos tan apiñados en un escenario tan grande (no en vano se llamaba "Nagusia", que no es otra cosa que "Principal" en euskera), pero, a mitad del bolo, nos aclaró Marcos que "los guiris que tocaban después venían fuertes y habían pillado el resto de las tablas para sus cosas" y que "su local de ensayo era más grande que lo que les habían dejado libre para moverse".
Con una campa menos concurrida que en otras convocatorias a esa misma hora, no presagiaba precisamente el llenazo que, horas más tarde, congregaría el de Staffordshire.
Entre medias, mucha hidratación, descanso de lumbares para darlo todo por la noche (un monumento por favor al que tuvo la brillante idea de la terraza sobe el stand de la BBK y que fue mi refugio y salvación durante los bolazos que se marcaron La M.O.D.A., demasiado corto para mi gusto y más con el tremendo álbum que estaban presentando, los invitados, "sorpresa del día", 1111 y los magnéticos Alabama Shakes).
Tocaba reponer fuerzas, y sobre todo proteínas, y pillar un sitio decente para ver al Williams, así que, lamentablemente, no pude disfrutar al completo de unos Belle and Sebastian soberbios, pero el sacrificio bien valió la pena.
Y vamos al turrón....
¿Qué puede aportar mi humilde opinión de todo lo que se ha escrito estos días en todos los medios sobre la gira "Britpop" de Robbie Williams? Pues, sinceramente, que disfruté como un bestia y no sentí la espalda durante la hora y media larga del show pero que, viéndolo ahora desde la lejanía, reconozco que no era precisamente un show para un recinto como este al aire libre.
Las continuas parrafadas del británico hablando de sus Take That, de su mujer, de su padre y de su prole te hacía gracia pero, Robbie, majete, das por hecho que en España todo el mundo tiene del B2 para arriba en inglés y no es así ni de lejos.
Ese mismo espectáculo visto en un teatro, o, si me apuras, en una residencia de varios meses en Las Vegas al más puro estilo Elvis o Celine Dion, estaría perfecto, pero, en lo alto de Kobetamendi, chirriaba un poco tirando a bastante. No obstante, el objetivo del show era, en palabras del artista, ofrecer "entretenimiento puro y duro" y eso lo consiguió con creces.
Tras esa declaración de intenciones inicial con, no podía ser de otro modo, su clásico "Let me Entertain you", incluido en su álbum de debut (y posiblemente el mejor que ha hecho), vendría unos de sus últimos y más reconciliantes temas, "Rocket" seguido de unos de los más esperados, ese pelotazo infalible que es "Rock DJ".
(declaración de intenciones)
Ataviado con un chándal rojo de lentejuelas, cuya sudadera no le duró puesta ni tres acordes, fue repartiendo ESPECTÁCULO (así en grande) con, entre otros, un divertido homenaje a sus excompañeros de Take That en un glorioso y festivo "Relight my fire" que desató el parraque colectivo.
No dejó atrás su perfil más crooner revisitando clásicos como "Theme from New York New York" o un muy sentido "My Way" dedicado a su padre, esta vez con una boa infinita de plumas rosas a juego con su traje y arropado por una banda en estado de gracia y de unas coristas que ya las querrían en Las Vegas...
(Theme From New York, New York)
(My Way)
(Personal Jesus)
(Tainted Love)
(Can´t Take My Eyes Off You)
(Another One Bites The Dust)
(Samba De Janeiro)
(Hey Jude)
Tuvo su "momento tierno" cuando muy respetuosamente pidió el permiso de un espectador para robarle a su pareja "tres minutos" y dedicarle un empalagoso "She´s the One" que a cualquier otra fan allí congregada le habría hecho más ilusión que a la escogida.
Tras el momento shock, la susodicha no hizo otra cosa que estar grabándose con el móvil, incluso dándole la espalda al artista, mientras sacaba morritos a su pantalla, o susurrándole a su partenaire que no dejara de grabar bajo ninguna circunstancia. Al día siguiente, posiblemente, sea una de las imágenes más virales del concierto pero, chica, tienes al puto Robbie Williams dedicándote una canción (y no cualquier canción precisamente, sino "She´s the One") y tú más pendiente del postureo que del regalo que te estaban haciendo. ¿Se merece cárcel? Si. Se merece cárcel.
No faltaron en el setlist recursos infalibles como "Millenium", "Kids", "Come Undone", "Feel" o un cierre apoteósico con "Angels" y, con esto y un bizcocho, recogí bártulos e inicié la bajada a los autobuses con la espalda para llevarla a carglas a ver si hacían algo con ella, pero con una sonrisa de oreja a oreja y pensando que esto es sólo el principio de lo que se viene este mes... Semana Grande en Santander con Pet Shop Boys incluidos, Santander Music y Sonorama....
¿Alguien me puede pasar el contacto de algún buen fisio?
GALERÍA DE FOTOS Y VIDEOS
(Let Me Entertain You)








