"El otro lado” refuerza la nueva etapa de Casino Montreal con un pop-rock intenso y directo, adelantando el sonido de su próximo disco, que verá la luz este año.
Hay combates que no dejan marcas visibles porque se libran a puerta cerrada. No hay vencedores ni vencidos, solo la urgencia de salir de ahí antes de que todo estalle. De ese diálogo incómodo con uno mismo nace “El otro lado”, el nuevo single de Casino Montreal, y tercer adelanto de su próximo disco, que verá la luz a lo largo de este año.
La canción avanza como un pulso contenido entre dos voces que, en realidad, son una sola. No hay rabia ni dramatismo impostado, ni tampoco redención fácil. Lo que se impone es un ajuste de cuentas interior sostenido por una batería constante y sin artificios, que marca el ritmo de una conversación interna de la que no hay escapatoria. Sobre ella se apoyan guitarras firmes, un estribillo catártico y capas de sintetizadores orquestales que envuelven la canción y refuerzan su tensión narrativa.
A nivel sonoro, “El otro lado” se mueve en un territorio de pop-rock oscuro y musculoso, donde la banda prioriza el tempo medio, el peso de la base rítmica y los detalles que se revelan con cada escucha. Casino Montreal vuelven a demostrar que no necesitan acelerar para golpear con fuerza.
Lejos de la confrontación externa, el tema aborda las despedidas silenciosas, aquellas que no se anuncian y que solo se consumen por dentro. “Cuando llegue al otro lado serás un recuerdo más”, canta la banda, asumiendo que algunas batallas no se ganan, pero que sobrevivir a ellas ya es una forma de avance. La épica aquí no está en el estallido, sino en la resistencia.
Con este nuevo single, Casino Montreal continúan afianzando su identidad en castellano y consolidando el discurso iniciado en los anteriores adelantos del disco: canciones directas, honestas y sin ornamentos innecesarios, donde el músculo sonoro convive con letras que no buscan consuelo, sino comprensión.
“El otro lado” no ofrece soluciones, pero sí una certeza: a veces, llegar vivos al final del trayecto es suficiente.


