SUGARCRUSH lo vuelven a hacer (vaya que sí)

Después de esa oda lírica cargada de sentimiento que era "Sistema Patriarcal", ese homenaje al bigote más famoso de la política en "Josemari" y esas declaraciones de intenciones de "La Fiesta" y "Arde París", nos asaltan con un recambio al "Happy Birthday to you" que, a partir de ahora, esperemos les de más derechos de autor que a la autora original de éste. 


Como nos encantan sus notas de prensa os dejamos aquí lo que nos han pasado para explicar sus razones para aportar este sencillo a la historia del pop rock patrio: "Atención, Sugarcrush el grupo precursor del trans-yeye en España, tienen gira otoñal. Y de regalo su nuevo single "Cumpleaños". Existe la verdad y "la verdad", y en esta canción, te cuentan la VERDAD, con mayúsculas, sobre las felicitaciones de cumpleaños hoy en día. Dos minutos de sátira pop punk al más puro estilo Sugarcrush. ¿Cuál es la verdad? Dale al play y lo descubrirás"
Pues ya sólo os queda eso, dadle mucho amor al tema en Spotify y compartidlo siempre que tengáis una ocasión (¿un cumpleaños tal vez?). 
Os dejamos el video que, como todos los que han ido publicando, no tiene desperdicio. NOTA: Nos han aclarado que todo lo que tiraron al suelo durante la realización del mismo, lo recogieron luego. Bravo!


SUGARCRUSH
nace de la mano de Kike (batería y coros), Carlos (bajo y coros) y Juanjo (voz y guitarra). 
Componen las canciones de este proyecto de garaje-pop noventero, que ellos mismos autodefinen como “precursor del trans-yeyé”, entre todos: Kike aporta gran parte de los estribillos, a los que Carlos viste con arreglos y algún riff (otra cosa es que sean buenos, pero ya se encargan sus compis de hacérselo saber). Juanjo, el más prolífico, musicalmente hablando, lleva mucha mierda al local (también musicalmente hablando) de la cual se desecha bastante.
Bajo esta fórmula facturan temazos directos a la vena, con letras un tanto bizarras que abarcan un amplio abanico temático: desde secuestrar al cantante de Maná hasta criticar a los principales festivales, “a modo de amor odio”, porque siempre son los mismos carteles, las bebidas a precio de sangre de unicornio y masificaciones para ver a determinados grupos, aunque aseguran que “en cuanto podemos, estamos deseando asistir como público”. ¡Que no se enfade nadie!
En cualquier caso, su universo musical siempre es la representación de un verano de su infancia, devorando un Frigopie mientras en la tele ponían el Grand Prix, de Ramón García. Y eso es algo muy bonito.