Chica Sobresalto altera toda capacidad sensorial en la Girapsis de Madrid

El pasado 29 de mayo tuvo lugar en la Sala La Riviera de Madrid el último concierto (de momento) de la Girapsis de Chica Sobresalto.

Texto y material gráfico: Paula Bustamante

Con Maialen y toda su banda, vestidos con sus trajes de rayos dendríticos, el evento comenzó al ritmo de Somatropina, canción que también abre el nuevo disco de Chica Sobresalto, Sinapsis. A ésta le siguieron Adrenalina, tema que comparte con Zahara, y Serotonina. Tres canciones bastaron para que todo el público se quedara hipnotizado escuchándola cantar; y no fueron pocos los allí presentes, pues esa noche habían hecho sold out.
Aún con problemas de sonido, Maialen no paró de darlo todo encima del escenario, tanto en las canciones más movidas como en aquellas más sentimentales, como fue en el caso del siguiente tema, Melatonina, dedicada a su abuelo.
 
Era el momento de rescatar uno de los temas de su primer disco Sobresalto y tocó Navegantes acompañada de su guitarra. El público se unió con palmas y cantando junto a ella. Este fue uno de los grandes momentos de la noche, pues, al terminar la canción, Maialen no pudo ni hablar ni seguir tocando porque una gran marea de aplausos inundó la sala, llegando a durar la ovación varios minutos. Ella no paraba de dar las gracias, “no sé que he hecho para merecer esto”, decía.
El concierto continuó de la mano de Progesterona, canción dedicada a su prima que tiene endometriosis, y con Dopamina, el tema de la mujer eléctrica. 

El momento lacrimógeno estaba por comenzar, pues llegó el turno de la canción de las tortuguitas que no se adaptan al medio y luchan contra esa Selección Natural. La misma Maialen se emocionó al terminar de cantar, pero eso no le paró para coger de nuevo la guitarra y tocar en acústico su canción O2 y aprovechar el momento para dedicársela a su compañera de OT, Eva.
Siguiendo en ese estado lacrimógeno que recorría los sistemas nerviosos de todos aquellos que estaban en la sala, Chica Sobresalto tocó, acompañada al violín de su inseparable Txapa, el tema que se esconde al final del disco de Sinapsis: Inconstantes Vitales. Tras esta llegaría Menosperdida, esta vez acompañada de Leire al piano y con poema incluido recitado por la misma Maialen.

Aprovechando un interludio, con la banda al completo tocando y con todos todavía recuperándonos de la sobrecarga de emociones vividas hasta ese momento, Maialen se fue para volver al escenario vestida con su nuevo traje de superheroína de color morado y con, por supuesto, su característico helado y una capa.
Y es que, a todo esto, a punto estuvieron de no llegar al concierto debido a que, durante el trayecto en furgoneta hasta la sala, una de las ruedas se pinchó. A pesar de esta serie de catastróficas desdichas, decidieron convertirlo en algo positivo y establecer un nuevo ritual que esperan se lleve a cabo por lo menos en los próximos 50 años. La susodicha rueda pinchada fue subida al escenario por Hugo Cobo, también compañero de su paso por Operación Triunfo, porque, a partir de ahora, cada vez que alguien pinche una rueda al ir a un bolo debe subirla al escenario.
Tras esto, la hormona favorita de la navarra iba a ser la próxima protagonista. Durante Oxitocina invitó a todos a disfrutar de su cuerpo y hacer lo que les diera la gana con él. A este subidón le siguió su versión de la canción de Susana Estrada Gózame Ya, en la cual aprovechó para rendir un homenaje a todas esas mujeres que han hecho que Maialen y otras muchas estén hoy en día encima de un escenario.

Guitarra en mano otra vez, sonaba Chico Efervescente y el público se unió al completo para bailar ese baile del sultán. Pero antes de los bises finales, Chica Sobresalto lo dio todo cantando Perdóname Cuerpo por Esta Cabeza, acabando incluso tirada por los suelos después de haberse arrancado a tocar la batería unos segundos.
Si para algo ha llegado Chica Sobresalto al mundo de la música es para ponerlo todo patas arriba, y es que pidió al público que en lugar de entonar el “otra, otra” para las canciones finales, se cantase el Tractor Amarillo, una canción que ha adoptado como signo de identidad. Y así se hizo, la Riviera entera cantó al unísono el clásico tema veraniego de los Zapato Veloz.
 
Con chiste incluido a petición del público, los últimos minutos del concierto fueron para el tema de Endorfina, para el cual subió al escenario Alex de la banda Nixon, con quien la canta a dúo y para Fusión del Núcleo, la última canción de la noche, en la cual invitó a cantar con ella a Hugo Cobo, ahora vestido como el resto de la banda con sus dendritas.
Desde luego que para Maialen y para todos los que pudimos disfrutar de su directo fue una noche que costará olvidar. Después de lo que ocurrió el sábado en la Riviera, estamos seguros de que ha venido para quedarse. Poder verla y escucharla en directo es una experiencia que ataca todos tus sentidos; porque lo que tiene es de otro planeta.
Y es que Chica Sobresalto es, en sí misma, un viaje sensorial.
 

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