Ya tenemos el primer LP de JENNY PROBLEMA

Las dos cabezas principales de Monta-man, se ganaron a pulso cierta fama de emo fuera de lugar y de franja de edad. En este nuevo proyecto ahondan en el lado oscuro de las almas ultrasensibles, y entrados en materia, se recrean en los detalles.


¿Qué se puede esperar de un disco que se abre con la frase “Todo el mundo me quiere, pero yo me quiero morir”, y se cierra con “El mundo marcha un poco peor desde que se paró tu corazón?".
“Más triste todavía” no es un disco de despedida, ni está concebido en un momento concreto especialmente trágico y desolador. El gran drama real es despertarse cada día y vivir cada segundo con dolor incurable y sin drogas. Es angustia vital destilada de algunas mentes torturadas.
“Más triste todavía”, es una mix-tape adolescente donde conviven sin fricciones Hombres G, Los Limones, Family, Parade, The Jesus & Mary Chain y The Raveonetes, entre otros muchos fantasmas sonoros, líricos y estéticos.
El gran timo de los acordes mayores dominando las melodías, no es nada que se hayan inventado Jenny Problema. Es un recurso harto conocido, que funciona como una vaselina que engolosina el oído y pone al cerebro a echar chispas ante algo aparentemente amable, inofensivo e incluso alegre. El veneno ya está servido, y los incautos e ingenuos se ven enredados y paralizados, el tiempo que dura una canción.
Discos Polo había planeado publicar en formato físico y en digital “Más triste todavía” en enero de 2020. Ciertos detalles, como la parte de diseño y arte del disco, en este segundo trabajo de la banda, a cargo de Elitta Naïf, (¡ha valido la pena la espera!), y la pandemia posterior, han sido los retardantes.
Aunque la sociedad apueste por la esperanza, el optimismo y el futuro, y los instintos individuales apunten a subirse al carro, Jenny Problema mantiene intacta su actitud. No hay oportunismo inspirado en ninguna víctima concreta, ni solidaridad con vivos o muertos. Hay pop minimalista, guitarras sucias, teclas blancas y negras, y ritmos programados. Ginés Fernández y Juanmi Bosch, han metido las manos y se han mojado hasta los codos.

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