ROSALIA: Madre mía Rosalía, bájale (Wizink Center, 10/12/2019)


Habían pasado cinco meses desde la última vez que vimos (en primera fila) a “La Rosalía” y ahora se presentaba el último concierto de la gira “El Mal Querer”, homónima de su último álbum de estudio, y que tanto éxito ha traído a la catalana.


Texto e imágenes: Paula Bustamante
Publicada originalmente en La Factoría Del Ritmo
Con multitud de fans esperando su gran show acampados en plena puerta del WiZink Center desde el día anterior, el estadio de la capital madrileña se llenó de 15.000 almas ansiosas de esa fusión tan especial de flamenco y toques modernos.
Acompañada de un coro flamenco, seis bailarinas y de su inseparable El Guincho, Rosalía aterrizó en el escenario ataviada de un body con mangas estilo geisha y un lazo rojo alrededor de su cintura a modo de cinturón, todo blanco y rojo; parecía totalmente un regalo de navidad. Por supuesto, todo ello acompañado de unas uñas kilométricas y de su reciente incorporación al “look Rosalía”: los polémicos implantes dentales de oro. Desde aquí hacemos un llamamiento a que esta moda de los dientes sea pasajera y no llegue a más. Gracias.
Tras una introducción con baile y el nombre de Rosalía en pantalla a diferentes tipografías, la primera canción en sonar fue “Pienso en tu mirá”, donde, una vez más, Rosalía demostró la capacidad vocal que posee, incluso mezclando el canto con ágiles movimientos. La siguiente canción en sonar sería precisamente su último trabajo: “A palé”, en el que, cobijada con audiovisuales de contenedores que recordaban al propio videoclip, la catalana parecía volverse loca durante el estribillo. 
Con tan solo dos canciones el público allí presente ya se mostraba entregadísimo hacia ella. Y es que era de esperar, pues en sus dos últimos conciertos de su país natal, las entradas volaron en cuanto salieron a la venta.
El siguiente tema sería “De madrugá”, todavía no publicado, tal y como ocurre con “Como Ali” y “Lo Presiento”, las cuales atacaría más adelante a lo largo del concierto.
Tras esto, la misma Rosalía pediría al público que para su canción con James Blake, “Barefoot in the Park”, encendieran las luces de sus teléfonos móviles creando así un momento onírico dentro del WiZink.
La sesión de flamenco, al más puro estilo Rosalía, comenzaría con “Que no salga la luna” para continuar con “Maldición”. Después, la cantante se desnudaría vocalmente al público con una versión acapella de “Catalina”, recordando “Los Ángeles”, su álbum debut, donde parecía que iba a romper a llorar en cualquier momento desbordada por la emoción.
El concierto continuaría con “Aunque es de noche” seguido de una cover de ese conocido “Te estoy amando locamente” de Las Grecas por parte del coro flamenco.
La de San Esteban de Sasroviras volvería a escena con “Di mi nombre” y  “De aquí no sales”. El tema en catalán “Milionària” sería el siguiente en inundar el estadio madrileño a ritmo de “Fucking money man!”, el cual sería acompañado de su inseparable y opuesto “Dios nos libre del dinero”.
Tras “Bagdag”, coreada, como no, por todos los allí presentes, sonaría su canción con J Balvin, “Brillo”, pertrechada con unas enormes gafas de sol como si el inmenso brillo de Madrid le deslumbrara.
Pero la sorpresa de la noche (y es que realmente fue inesperado) ocurriría durante la canción “Yo x ti, Tu x mi”, pues el propio Ozuna, con quien comparte tema, saldría a escena después de que Rosalía pronunciase su nombre. Con esto, el público se entregó al máximo con los dos cantantes, todos en pie y bailando, y con lo que pudimos comprobar la complicidad latente de la catalana y el puertorriqueño.
Luego de tanta emoción acumulada el ritmo no paraba de subir, y es que llegaba otra de sus colaboraciones que tanto éxito le ha traído, ese “Con Altura” junto a, de nuevo, J Balvin, pero sin su presencia en vivo, para desgracia de muchos.
Los últimos minutos del concierto serían para “A ningún hombre” y “Aute Cuture”, donde el público se dejó la garganta gritando ese resonado “Madre mía Rosalía, bájale!”.
Visto lo visto, Rosalía se ha convertido en todo un producto musical, con sus propios atributos que tanto le caracterizan, como son sus imposibles uñas. Tan lejos ha llegado el marketing con ella, que hasta en el propio concierto las pantallas laterales tenían la medida perfecta para las grabaciones verticales de los móviles, haciendo que lo que es la imagen como tal, siempre se viera o bien cortada o apenas se viera el resto del espectáculo en general. Eso lo hizo perfecto para subir las imágenes a las redes y que todo el mundo pudiera compartirlo, pero no tanto para disfrutar del concierto, sobre todo desde las filas más alejadas del escenario.
Como no, el show no podía terminar sin ese tema que originó todo ese “Fenómeno Rosalía”. Al ritmo de sus “tra-trá” la cantante culminaría con su gran “Malamente” una noche redonda. Como dijo la propia Rosalía durante el show: “No sé cuándo volveré a cantar en un sitio como este y unas canciones como estas”, y es que esta canción ha marcado un antes y un después tanto en la música española como en la propia vida de la cantante. Quién le diría a aquella chiquilla que se presentó a “Tu Si Que Vales” que acabaría llenando estadios y con tantos premios musicales a sus espaldas… 

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