OMD arrasan La Riviera a base de 40 años de éxitos

Lo vivido este sábado con los Orchestral Manoeuvres in the Dark (OMD) en la sala La Riviera de Madrid sólo se puede resumir con una palabra: DELIRIO.

Texto: Víctor M Bustamante
Imágenes: Luis del Rosal aka Mr. Deck

"Delirio" se queda corto. Las más de 2000 almas que abarrotamos La Riviera el pasado 19 de Octubre pudimos disfrutar de uno de los shows más enérgicos y potentes que se recuerdan del paso de la banda de pop electrónico por nuestro país. Ya tuvimos ocasión de verlos en la gira de presentación del album "History of Modern" en la difunta Sala Heineken (gloria de teloneros, por cierto; unos Mirrors brillantes) y en la gira de "The Punishment of Luxury" en la misma sala, pero, esta vez, no venían únicamente los dos cerebros creativos de la banda, Paul Humphreys y Andy McCluskey, sino que, en esta ocasión, les arropaban los teclados y saxo del miembro original de OMD Martin Cooper y su nuevo percusionista, Stuart "Stu" Kershaw, en sustitución de Malcolm Holmes, apàrtado de los shows en vivo tras un colapso cardíaco que sufrió en escena en 2013. Esta formación propició que el sonido, bastante pregrabado y enlatado en su anterior gira, retumbara más auténtico y fiero que nunca.

La excusa de esta nueva visita era la celebración de los 40 años transcurridos desde la formación de la banda, en 1979, y el setlist escogido no podía ser otro que los mayores éxitos acumulados durante estas cuatro décadas pero haciendo algún guiño que otro a los más fans tocando alguna rareza que otra, de esas que se agradecen desde el corazón de un seguidor que ha ido siguiéndoles desde sus comienzos con "Electricity" hasta su último single publicado, "Don´t Go", un tema que entre surcos no aporta mucho (puede sonar incluso a un descarte de las sesiones del álbum "English Electric") pero que gana muchos enteros en directo.

LOS ENSAYOS

Tuvimos la inmensa fortuna de asistir durante treinta minutos a los ensayos previos al show y de charlar con la banda unos instantes. De esas palabras nos quedó un emotivo saludo de Paul y Martin que próximamente podréis oir en nuestro programa semanal de radio en ARCO FM.
Tuvieron, además, el detalle de improvisar un tema no incluído en el setlist de esta gira, "Red Frame / White Light", de su primer ábum homónimo, a petición de uno de los escasos fans (no llegábamos a las veinte personas) que estábamos compartiendo esos místicos instantes con ellos.

Tras un set instrumental con "Joan of Arc (Maid of Orleans)" y "Enola Gay", y un "Souvenir" a cargo de Paul, Andy tomó los micros (no quería forzar la garganta mucho por la tarde) y atacaron a escasos centímetros de nosotros los temas "Statues" y "Almost".
Pudimos después visitar el backstage de la sala y los entresijos ocultos al grueso de los mortales y visitar tanto los camerinos de los artistas como el propio escenario, donde Paul nos dió una masterclass de teclados y nos mostró los trucos que utiliza para poder manejar el mismo en la oscuridad gracias a unos leds luminosos que indican la zona que necesita puñsar en cada canción. Muy cercano y simpático, nos relató anécdotas sobre su mala visión y como, por coquetería, utiliza atajos en las teclas para no tener que usar sus lentes y muchas más sobre los samplers que utiliza, el software que emplea y cómo va lanzando los temas desde su pc al resto de equipos conectados. Inolvidable.

EL DIRECTO

Tras unos interesantes pero algo verdes Kingdom, banda nacional de electrónica que intentan emular a otras actuales como Chvrches, aunque sin las tablas de Lauren Mayberry y con algo menos de entusiasmo, OMD comenzaron a lo grande con un Andy pletórico de facultades (cualquiera diriía que peina ya los sesenta años) danzando sus clásicas rutinas de baile al ritmo de un kraftwerkiano "Isotype" que ya se ha ganado un hueco entre sus temas clásicos, a pesar de su aún reciente publicación. Sin tiempo casi al respiro, fueron encadenando una primera parte del show apoteósica, de la que otras bandas con más peso en la industria reservarían para los bises, "Messages", "Testa Girls",  "History Of Modern Part. 1", "Forever (Live + Die)", "Souvenir" (estas dos últimas con un Paul al micro algo resentido de la voz, pero que no optó por el recurso fácil de ceder el micro al público o bajar los tonos en los momentos más agudos de los temas), y el infalible combo "Joan of Arc" / "Joan of Arc (Maid of Orleans)" que causaron el parraque colectivo entre banda y público.

Tras un cambio en el set que acercó a los músicos al público, aún más de lo que las dimensiones de la sala ya permiten de por sí, los cuatro británicos tomaron el frente de la sala, atrincherados con sus respectivas armas, para atacar la sección más inusual y a la vez más nostálgica de la noche, su revisión del "Statues" tema que cerraba la primera cara de su segundo vinilo, "Organization", y su primera "cara b" publicada allá por 1979, el tema "Almost".  Un salto en el tiempo les llevó a su último sencillo, cuarenta años después del tema anterior, "Don´t Go", que encadenaron con una buena zurra de hits de todas sus diversas etapas: "So in love", "The Punishment of Luxury", "Dreaming", "Locomotion", "Sailing on the Seven Seas" y el inevitable bombazo musical que es "Enola Gay".

No hizo falta corear mucho por parte del público (a esa hora la sala completa rozaba la afonía) pues las banda apareció rauda de nuevo, mostrando síntomas evidentes de una emoción que habían sentido a lo largo de la hora larga que llevaban ante el público madrileño. Una triada mágica cerraría la noche: "If you leave" (su gran éxito en los EEUU como nos recordaba Andy), "Secret", con Paul de nuevo al micro y la enérgica "Electricity" que cualquiera diría que fué compuesta en la década de los 70.
En definitiva, una noche gloriosa, nostálgica y enérgica donde nos dejamos la garganta y volvimos a celebrar esas décadas tan queridas donde los discos se oían secuencialmente, sin pausas ni saltos, únicamente para cambiar la cara al vinilo o a la cinta de casete.  


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