KEANE: "Cause and Effect" pasa el exámen aunque no supera el notable en su conjunto.

Después de una larga espera de siete años, la banda Keane ha vuelto y, aunque el panorama musical, especialmente el britpop, ha cambiado drásticamente desde sus ya lejanos días de gloria, su quinto álbum suena aún fresco, lleno de energía y con un alto nivel creativo.


"Cause and Effect" puede resultar en una primera escucha insípido y probablemente una nueva lista de canciones que será inevitablemente ignorará durante sus futuros conciertos en favor de sus mejores éxitos. Tom Chaplin, reconvertido esta última década en un crooner más al uso, disco de villancicos incluído, baja su registro vocal (¿se está haciendo mayor?) y baja el nivel de pasión y energía de trabajos anteriores, pero mantiene un nivel medio más que aceptable. Las letras en general tienen un poco menos de chicha en este largo y probablemente no lleguen a ser tan memorables a largo plazo como algunas de sus otros trabajos, pero es una disco de escucha fácil y agradable que es bueno de principio a fin. El problema es que es "bueno" pero podría haber sido "genial" si no fuera por la sobreproducción que le acompaña. No estoy seguro de cuál habrá sido el motivo de contratar a un productor pop como Faultline (Bat For Lashes, Marina and the Diamonds), aparte de ser el responsable de los anodinos trabajos en solitario de Tom, que hace que varias de estas canciones se sientan mucho más genéricas de lo que deberían ser. Simplemente debían de haber hecho lo que mejor saben hacer, que es Britpop como un estadio.
Algunas bandas vuelven con fuerza; Keane está más silenciado. Su quinto álbum llega después de un paréntesis de cuatro años y es un registro introspectivo sobre reconciliación y desamor, depresión, dolor y dislocación. En otras palabras, no es que sea de a una risa por minuto, pero la profundidad del sentimiento (en su mayoría) compensa la melancolía.
Después de batallas públicas con la adicción y un paréntesis de seis años "Cause and Effect" se presenta como la redención de la banda, tras las luchas de Chaplin con las adicciones y la traumática ruptura sentimental que sufrió su principal compositor, Tim Rice-Oxley.

Tras un largo preludio instrumental, "You´re not home" abre el disco cantándole al dolor de no tener a alguien y no tener más que hacer que esperar a que suene el maldito teléfono. Comienza a sonar como si un niño descubriera las meodías pregrabadas en su teclado de juguete pero, cuando la voz de Tom Chaplin entra en escena se vuelca a una gran narración. Hay otras fallas en un tema de cinco minutos y medio de duración, principalmente en esos momentos accidentalmente cómicos de repetición, como cuando canta "telephone, telephone, telephone", pero la parte instrumental es impactante y efectiva. Es un buen comienzo. 
"Love too Much", su segundo sencillo hasta la fecha, es mucho más optimista y celebra la maravilla de enamorarse, hasta cuando se ha ido demasiado lejos y ya no se puede volver de allí. Un trasfondo, a priori, melancólico pero con un mensaje de positividad. 
"How I Feel", el primer adelanto del disco, apesta a The Killers por las cuatro esquinas, para lo bueno y sobre todo para lo lo malo. No puede considerarse un mal comienzo para una vuelta inesperada, que no por ello no deseada, después de los dos trabajos alimentícios de Tom Chaplin al margen de su banda.  
"Put The Radio On" eleva varios grados el nivel escuchado hasta el momento con una clásica balada al más puro estilo Keane. Las armonías te atrapan y los recuerdos de grandes momentos aparecen de nuevo, como la losa que nos enterró vivos en el soberbio álbum "Under The Iron Sea". No está todo perdido. 
"Strange Room" es brillante sin lugar a dudas. Su origen está inspirado en los eventos que llevaron a Tim a despertarse en un calabozo tras conducir cargado de misterios y su carga de emotividad es una auténtica carga de fondo. Musicalmente podría ser un sencillo perfecto para Navidades si le metemos unos pocos cascabeles, pero líricamente es demasiado explícita.  
"Stupid Things" es el tercer single extraído y es fácil averiguar el porqué. Unos coros hímnicos enumeran todos los rasgos de alguien que se descarrila, que vive una doble vida y de la relación que sufre como resultado. Desgarrador pero brillante. 
"Phases" comienza con una sutil base electrónica para acabar en un medio tiempo de preciosismo pop de contagiosas melodías. Brillantes líneas de piano repetidas sobre sintetizadores ondulados vuelven a tomar la rienda de los surcos y marcan distancia con el resto de la producción. 
"I´m not leaving" es probablemente el tema de este trabajo que más recuerda a los clásicos Keane. Un gran Tom Chaplin vocalmente, aunque aún algo alejado de esos dramáticos falsetes que aún conservaba su anterior entrega,"Strangeland" (2012) .  
"Thread" comienza como una sencilla balada de piano y se convierte en un coro que explota anhelando perdón. Absolutamente brillante. 
"Chase The Night Away" es más animada y más sincera en sus letras, dirigida por un piano que te llena de esperanza mientras suena. 
"I Need Your Love" cierra esta obra con un número lento pero repleto de tintes de himno.
Sin duda este trabajo eleva el listón dejado por sus dos trabajos anteriores, "Perfect Symmetry" (2008) y "Strangeland" (2012), y muestra, una vez más, lo que los convirtió en un grupo pop tan expléndido en sus primeros dos álbumes. Es más que obvio que Keane nunca mejorará su gran debut, "Hopes and Fears"(2004) ni esa soberbia continuación que fué "Under The Iron Sea" (2006), pero temas "Put the Radio On", "Phases "," Thread" o, una de sus mejores baladas, "Strange Room", nos dan una idea de lo grandiosos que alguna vez fueron.


Para la historia del pop universal han dejado legados como "Somewhere Only We Know", "A Bad Dream" o "Everybody´s Changing". Habrá que ver si alguno de los once nuevos cortes (en la versión standard) llegan algún día a ese nivel, aunque lo dudamos bastante. Como tal, no juzgues este disco solo por sus méritos musicales, aunque hay muchos, desde el 'Keane puro' de "The Way I Feel" a fragmentos de Prefab Sprout en "Chase the Night Away"
"Cause and Efect" no convertirá a los no creyentes, pero para los fanáticos será un retorno bienvenido. 

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