Tom Bailey (Ex-Thompson Twins) y su regreso a la zona de confort

TOM BAILEY "Science Fiction" (2018) ****


Texto: Víctor M. Bustamante

Los nostálgicos de los 80 vuelven a estar de enhorabuena pues uno de sus gurús más representativos, Tom Bailey, saca a sus 62 añazos su primer largo en solitario. El que fuera líder indiscutible de los extintos Thompson Twins vuelve al sonido que le llevó a los altares del pop en un revival de discos tan exitosos como "Into the Gap" o "Here´s to future days", ambos editados hace más de 30 años. 
Thompson Twins traspasaron en 1982 la línea de la clandestinidad al mainstream con su sencillo "In the name of love" (incluído en su segundo album "Set", 1982) y que sería un hit a ambos lados del Atlántico. Años más tarde se incluiría en la banda sonora de uno de los films de culto de la década, "Ghostbusters" ("Cazafantasmas", 1984) lo que perpetuaría su status de clásico. Pero eso sólo fue el comienzo de una meteórica carrera que abarcaría algo más de una década y que finalizaría en 1991 con la publicación de su último trabajo como banda, "Queer", de escasa o nula repercusión. Pero en el camino quedarían clásicos como "Lies", "Love on your side", "Hold me now", "Doctor! Doctor!", "You take me up" o "Lay your hands on me". Precisamente el sonido de toda esta época dorada para él es al que recurre en su primera incursión como artista en solitario. 
Ya en 2016 nos adelantó el primer single del disco "Come so far" y nos hacía presagiar los mejores augurios para mitigar la espera del largo anunciada para julio de 2018. La gestación, como la de tantos discos de tantos artistas en la actualidad, se originó en la plataforma de crowfunding PledgeMusic en 2017, donde sus fans pudieron hacer acceder a una preventa del futuro disco en multitud de formatos exclusivos y firmados por el propio Tom a la vez que a presenciar la grabación del mismo prácticamente semana a semana. La idea del crowfunding está ayudando a sacar adelante proyectos que dificilmente tendrían salida a través de una multinacional al uso, a pesar del pasado vendedor que haya podido tener el artista, pero que, gracias a sus fans, pueden ver la luz. Bienvenida sea pues esta iniciativa si con ella podemos descubir nuevas sorpresas musicales tanto de músicos desconocidos como de los que ya están consagrados.
El primer corte, "Science Fiction", ya sienta las bases de lo que nos espera, sonidos electrónicos y revival synthpop  a saco.  En el mismo habla de un amante desesperado pues su pareja se ha abandonado a la lectura de libros de ciencia ficción. Pero que no nos de una idea equivocada de frivolidad en las letras, hay abundantes referencias políticas y gritos ecológistas para compensar los temas más triviales.
Un ejemplo es el siguiente corte y segundo single del mismo "What kind of world", una amalgama de ritmos, que bien podían pertenecer al album "Into the Gap", junto a otros más latinos, como ese coro que nos recuerda "¿en que tipo de mundo vives?" en perfecto castellano, mientras reflexiona sobre los problemas que afectan a la humanidad. "Shooting star" y su medio tiempo desacelera un poco el tempo del disco pero nos prepara para uno de los mejores cortes, la balada "Feels like love to me",  que desde su comienzo nos retrotrae a éxitos como "Hold me now" pero también a otros discografías de músicos coetáneos. El siguiente corte, "Blue", es otra balada de corte clásico a piano y bajo y que nos demuestra que la voz de Tom no ha perdido un ápice de sedosidad en todas estas décadas. "If you need someone" nos vuelve a trear esos ritmos latinos, cuasi Santanescos (parece que, en cualquier momento del bridge, alguien va a soltar eso de "Oye como va") y que ya exploró, por ejemplo, en sus primeros discos con Thompson Twins "A product of (Participation)" y "Set" antes de explotar en listas con "Quick Step & Side Kick" y sonidos más comerciales y cercanos a la new wave imperante en esa época.
"Ship of fools" (no confundir con el clásico de Erasure, ni mucho menos con uno de mis temas favoritos de la carrera de World Party) eleva muy gratamente el nivel del disco, gracias sobre todo a sus influencias Beatlerianas. "Work all day" es un tema de ritmo machacón y que podría considererse de transición, ya que no aporta mucho al conjunto del album, pero los dos siguientes cortes elevan de nuevo el nivel. "Bring back yesterday" recuerda a albums como el "Sowing the seeds of love" de Tears of Fears y a melodías propias de Paul Mccartney. También a clásicos suyos como la magnífica "Sisters of Mercy". "Come so far", su single de 2016, cierra muy dignamente el disco con una reivindicación de ayuda a los refugiados (además donando los derechos del tema a la organización "Medicinas sin Fronteras") y sonando como una mezcla del "Fields of Gold" de Sting y el "No one is to Blame" de Howard Jones. No es mala combinación ni tampoco casualidad. Sus mejores años compartieron juntos escenarios, giras y sobre todo listas y público.
En definitiva, una prueba viviente de que el talento no se pierde ni se destruye y que el que tuvo retuvo, aunque la desgracia es que retuviera durante demasiado tiempo. En esas casi tres décadas multitud de nuevos grupos han querido igualar el sonido de Thompson Twins y adaptarlo a los nuevos tiempos pero ahora llega el abuelito Bailey y les da una bofetada a todos. 

Videoclip de "Whay kind of world"

 

Videoclip de "Come so far"



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